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La noche de anoche fue mágica...

La noche de anoche fue mágica, el frío fue inusual y mi reacción a éste también lo fue. La noche de anoche fue un "deja vu" de un ser completamente ajeno a mí, fue la representación física de sus sueños, fue el cierre de sus ciclos.... La noche de anoche por unos momentos dejé de existir.

Déjame Ser.

No me pidas ser. No pretendas que encaje en tu perspectiva de chica perfecta, no me digas lo que debo ser para merecerte; lamentaría caer en estereotipos sentenciadores. Quiero ser un ente con plena libertad de expresión sin ataduras morales, que pueda mostrarte el paraíso que ha creado para ti en la fantasía que gobierna su cabeza. Quiero enseñarte porque eres rey de este universo, quiero que te ahogues en mi locura y que reclames, en un intento por seguir existiendo, aquello que te pertenece; mi "yo". Quiero devorar tu ser en un ritual simbiótico, quiero fundirme en ti. No me limites, no me digas cómo amarte porque es tanto mi deseo de complacerte que el resultado podría desilusionarte. Déjame ser, déjame amarte.

No, no fue un sueño.

No es por presumirle pero tuve la peor noche de mi vida, soñé que me descuartizaban, que fragmentaban mi ser en miles de piezas. No, espere, no hubo sangre, no hubo pedazos de carne inerte ni nervios u órganos internos expuestos, no, no hubo sangre. Fragmentaban mi esencia, mi yo, mi cordura. Me sacaban del uno perfecto que me dio la creación, jugaban con mi intelecto hasta pulverizarlo, manipulaban mi razón hasta dejarla inservible, me hacían parte del show, un show lúgubre de humanos sin consciencia. No, espere, no fue un sueño...

De Luna, Amor y Mentira.

Un día observó en sus ojos el destello característico del amor, había triunfado, ese "desvivirse" por ella había dado fruto y por fin le amaba. Ignoraba si lo amaba con la misma locura que él a ella sólo sabía que le amaba y buscó la forma de hacerlo eterno. Cada noche le daba a comer un pedazo de Luna, le decía que era un exquisito queso y ella le creía a pesar de que sabía a mentira. Los pedazos de Luna que le daba a comer la mantenían hechizada, enamorada, como sea que se diga. No importaba el sabor a mentira, bajo el hechizo era incapaz de discernir. Con el tiempo él, confiado y ensimismado, continuamente olvidaba proporcionarle sus dosis de Luna y en los lapsos de claridad ella pudo discernir.... Se dio cuenta del hechizo de la Luna de queso y la mentira de él. Se fue una noche y no regresó jamás, tampoco culpó a la Luna. Hoy día la regala a aquellos que ama, no les da a comer pedazos de Luna pues aprendió que éstos hechizan, sólo la regala para contemplación...

Despertar

Siempre luchó por su individualidad, por vivir al máximo, por disfrutar y aprender del mundo pero descubrió que eso no era todo que había algo más, no tenía la certeza de saber lo que en verdad buscaba, sólo sabía que era algo grande, algo que fundamentaba su existencia. Un día,por un segundo lo encontró, encontró la respuesta que necesitaba para seguir adelante con su fantasía, recordó y admiró la grandeza de su creación, de su ser y de su presente, sintió que a pesar de todo lo que parecía malo no había más qué dicha y que paradójicamente, la dicha era suya, su creación y le pertenecía, le pertenecían sus sueños, le pertenecían sus recuerdos, le pertenecía su tiempo y su vida, le pertenecía el mundo y el mundo era él… era el aire. Recordó que todo era nada y que nada era él. No pudo más que esbozar una gran sonrisa, dejándose llevar por la iluminación del momento, se recostó un instante y sintió una profunda paz al saber que tenía el mando pues él había creado el ve...

De Muerte y Luna

 ¿Has llegado tan lejos que consideras imposible retornar aunque debas hacerlo?  La Luna llena fue su cómplice y compañera de viaje. Esa noche decidió, sin mucho pensar,  alejarse para siempre, llevarse lejos de si mismo la extraña sensación de cansancio, de pereza, de indolencia a su propio ser, de apatía por su existencia. Llegó al puente, manera más certera y económica de solucionar el problema, una especie de euforia hipócrita  lo acompañaba sin permitirle reprimir la idea de muerte de sus pensamientos. No pudo haber escuchado una voz, no pudo haber percibido sonido alguno pues nadie había ahí en ese momento sin embargo algo lo llamó, sin saber porque volteó hacia el cielo y la vio envuelta en una especie de bruma roja, llena, completa, era su Luna. La euforia hipócrita se fragmentó y un diminuto hilo de consciencia lo invadió, sintió el frío de la noche, sintió miedo y poso sus manos sobre el metal helado del puente, su Luna llena seguía llamá...

DE NUEVO

Mara no dejaba de ver la  hora, le parecía lento el pasar del tiempo, apenas  siete minutos atrás el reloj le indicaba que aún faltaban veinte minutos, ahora los trece restantes le parecían cada vez más eternos. Desde hace dos años esperaba este momento, de hecho, lo esperaba desde que lo vio alejarse la última vez, desde que con un fuerte abrazo y un caluroso beso le prometiera volver a ella. Esperó alimentando día a día el amor que sentía por él, alimentando la esperanza de verlo otra vez, anhelando furtivamente su regreso, durante ese tiempo diseñó para si misma un mágico sueño que la llevaba siempre a su lado, al momento de la noche en sus brazos, al momento de una vida, aunque fuera fugaz, juntos. Durante dos años escuchar su voz la hacía sentirlo cerca, leer cada palabra que le escribía hacía que ella lo sintiera presente. No hubo día en ese tiempo suspendido en la fantasía en que ella no pensara en él, en sus besos y sus caricias. Para Mara no hubo n...